Michel Foucault: sociedades disciplinarias y de control, actualidad omnisciente
Resumen
Michel Foucault propone que en el siglo XVIII con la caída del “antiguo régimen” surgen una serie de instituciones que van a conforman lo que el llama la “sociedad disciplinaria” donde lo fundamental es tener poder sobre la vida somática del individuo a través de una serie de instituciones como lo son la clínica, el ejercito, la escuela, la fabrica entre otras, después estas van a evolucionar hacia formas mas elaboradas de dominación y para fines de siglo XIX se crearan las sociedades de control que tienen como objetivo la dominación ya no sólo del cuerpo sino también de la psique humana, estas sociedades de control van a crear un entramado de redes difusas, sostenidas por las instituciones de organización biopolítica estatal y después global que permiten al sistema social mundial sostenerse y reproducirse.
Palabras clave
Biopolítica, sociedad disciplinaria, sociedad de control, globalización, dominación, ideología.
Introducción
El presente ensayo tiene en primera instancia como objetivo revisar los conceptos de sociedades disciplinarias, de control y el fenómeno de la biopolítica, términos acuñados y desarrollados por uno de los grandes pensadores de mediados del siglo XX: Michel Foucault, el cual para muchos junto con Gilles Deleuze y teniendo como antecedente a Frederick Nietzsche, van hacer considerados los filósofos mas representativos de la posmodernidad. En segundo lugar se pretende establecer la importancia que tiene la obra de Foucault para entender los problemas a los que se enfrenta la sociedad global postindustrial.
Con la irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación, aunado a la caída de las restricciones comerciales-financieras que tenían los países como resultante de sus políticas proteccionistas, aunado a la caída del bloque soviético y la desaparición del mundo bipolar, se gesto un fenómeno de integración planetaria que se conoce con el nombre de globalización, haciendo que el mundo se enterará en fracción de segundos lo que pasaba en el otro lado del planeta. Los avances tecnológicos se dan con una celeridad que nunca antes en ninguna época de la humanidad se habían presentado, ahora la más alta tecnología está integrada a la vida cotidiana convirtiéndose en algunos casos objetos de necesidad básica.
El Estado cada vez trata de saber mas sobre la vida de sus ciudadanos, números de control, credenciales con dos o tres códigos de identificación, cámaras de video ubicadas en “lugares estratégicos” para vigilar y si es necesario castigar. Las elites políticas nacionales en conjunto con una fracción de la clase dominante trasnacional deciden sueldos, salarios, horarios, vidas y gustos de las clases trabajadoras, en pocas palabras organiza las grandes masas de asalariados y sus hábitos de consumo.
A través de los medios de comunicación al individuo se le dice que tomar, que comer, como vestir, que le debe o no gustar, le imponen dietas y estándares de belleza, su exposición ante los medios no le permite ejercitar sus facultades físicas y mentales, creándole mundos virtuales, donde aminora sus carencias materiales, desarrollando síntomas propios de la enajenación y alienación pero aun mucho mas acentuados de lo que describió Marx en sus Escritos Filosóficos.
El Estado totalitario que todo pretende controlar ahora se materializa en las nuevas formas de pensamiento colectivo que no permiten al individuo ejercer su libre albedrío, por lo menos aquellas defendidas de manera visible en el siglo XIX por las corrientes iusnaturalistas y liberales democráticas que fueron vehementes detractores de las sociedades disciplinarias que son rezagos de las formas medievales de organización feudal, pero paradójicamente es en este lapso donde toma forma y dirección las sociedades disciplinarias.
Este trabajo está divido en tres apartados el primero titulado “Disciplina, control y biopoder” donde aclaro y explico los conceptos de Foucault en discusión y su interrelación; el segundo apartado “Transición biopolítica e ideología” pretendo establecer como operan los mecanismos de dominación y su relación con la categoría marxista de “ideología”; por último presento mis conclusiones.
Disciplina, control y biopoder
Para Foucault en el siglo XVIII ocurre un cambio en las sociedades que se venían modelando y construyendo como resultante del paso de ser sociedades feudales a disciplinarias, estas últimas tienen como objetivo la vigilancia del individuo, así, el poder se dedica a construir una nueva tecnología en las formas de control “una tecnología de poder que no excluye a la primera, que no excluye la técnica disciplinaria sino que la engloba, la integra, la modifica parcialmente y, sobre todo que la utilizará implantándose en cierto modo en ella…” de esta manera la nueva técnica de control no surge de la generación espontanea, es mas bien una forma evolucionada del poder, con el fin de incidir en lo profundo del ser.
Para Giorgi y Rodríguez la aportación de Foucault tiene que ver con el “descubrimiento” de las sociedades disciplinarias y su posterior evolución ya “que las técnicas de sujeción y de normalización de las que surge el individuo moderno tienen como punto de aplicación primordial el cuerpo: es alrededor de la salud, la sexualidad, la herencia biológica o racial, e higiene los modos de relación y de conducta con el propio cuerpo…” Para el poder lo primero y fundamental es controlar el comportamiento de los individuos en su actuar biológico, es indispensable crear estructuras que puedan dirigir y vigilar a las grandes masas de individuos o mejor dicho a las poblaciones que se encuentran sojuzgadas por un poder político, que le es imposible por si sólo dirigir toda la vida social de una población. Es decir en un primer momento (siglo XVIII) va a surgir la sociedad disciplinaria y posteriormente este tipo de vigilancia se transformará en lo que se llamará sociedad de control (fines del siglo XIX), al respecto Foucault menciona que la “disciplina es una técnica de ejercicio del poder que no fue totalmente inventada sino elaborada en sus principios fundamentales durante el siglo XVIII,” la creación de grandes talleres, la necesidad de aprovechar al máximo la mano de obra y la creación de espacios que permitan a los cuerpos humanos individualizarse y explotarse de la manera mas eficaz posible, es decir garantice una clasificación y combinación eficiente de los diferentes individuos que trabajan en una fabrica, ejercito, asisten a la escuela o son atendidos en un hospital entre otros espacios biopolíticos.
La disciplina es vigilancia sobre el desenvolvimiento de los individuos “la disciplina es una técnica de poder que encierra una vigilancia perpetua y constante de los individuos. No basta con observarlos de vez en cuando o de ver si lo que se hicieron se ajusta a las reglas. Es preciso vigilarlos durante todo el tiempo en el se realice la actividad y someterlos a una pirámide constante de vigilantes.” El poder público se va a encargar de castigar a todo aquel que no acepte la disciplina, aquellos que no se adapten a la homogeneización que necesitaba aplicar. El Estado-Nación observara a sus poblaciones para mantener una férrea dominación y clasificación según sus aptitudes que posea cada individuo, el incumplir con los preceptos disciplinarios sería el individuo castigado con la exclusión del espacio social:
La disciplina es el conjunto de técnicas en virtud de las cuales los sistemas de poder tienen por objetivo y resultado los individuos singularizados. Es el poder de la individualización cuyo instrumento fundamental estriba en el examen. El examen es la vigilancia permanente, clasificadora, que permite distribuir a los individuos, juzgarlos, medirlos, localizarlos y, por lo tanto, utilizarlos al máximo. A través del examen, la individualidad se convierte en un elemento para el ejercicio del poder.
Foucault propone que mas allá de la sociedad disciplinaria, en un punto dado del desarrollo surgen nuevas técnicas de poder (sociedad de control), que ya no son disciplinarias, debido a que mas allá del cuerpo, lo mas importante es dirigir la vida misma: “A diferencia de la disciplina, que se dirige al cuerpo, esta nueva técnica de poder no disciplinario se aplica a la vida de los hombres e, incluso, se destina, por así decirlo, no al hombre/cuerpo sino al hombre vivo, al hombre ser viviente;…” Es necesario para las nuevas estructuras de dominación y control ya no sólo reproducir al capital sino a la vida misma, lo complejo no es quitar o eliminar la vida sino hacerla vivir, pero con ciertos parámetros que se ajusten a las nuevas tendencias de organización social global, en esta lógica se puede observar que el pensamiento de Foucault tiene como objetivo desentrañar las formas de subjetividad que surgen, no sólo del aparato estatal sino de la propia construcción social.
Por lo tanto el biopoder se encuentra presente en ambas etapas de las sociedades occidentales, sin embargo, es la sociedad de control donde se pueden apreciar los mecanismos biopolíticos que actúan con mayor eficacia, ya que implican la aceptación voluntaria del individuo a dichos controles, en cambio en la sociedad disciplinaria, es necesario vigilar, obligar si es el caso, castigar a quien no obedece las disposiciones de la “sociedad” y sus aparatos jurídico-estatales. Entonces podemos decir que por sociedad de control en la interpretación que hace Negri de Foucault es el espacio donde:
Debería entenderse, como aquella sociedad, (que se desarrolla en el borde último de la modernidad y se extiende a la era posmoderna) en la cual los mecanismos de dominio se vuelven aún mas democráticos, aún mas inmanentes al campo social, y se distribuyen completamente por los cerebros y los cuerpos de los ciudadanos, de modo tal que los sujetos mismos interiorizan cada vez más las conductas de integración y exclusión social adecuadas para este dominio.
Ahora bien en un mundo global, donde el objetivo es controlar a grandes poblaciones diseminadas por todo la Tierra, con características muy específicas en cuanto a costumbres, idiomas, hábitos alimenticios, religión entre otras, es indispensable reforzar y construir los aparatos biopolíticos que jugarán un papel de primacía en los tiempos actuales ya que serán fortalecidos por los medios de comunicación, las tecnologías de la información, la globalidad y los procesos de consumos, sumados a la exacerbada alienación y enajenación que ocurre hoy en día. En este sentido me parece que Hardt y Negri en su obra Imperio exponen y aplican con claridad el concepto de biopoder:
La obra de Foucault nos permite reconocer la naturaleza biopolítica del nuevo paradigma de poder. El biopoder es una forma de poder que regula la vida social desde su interior, siguiéndola, interpretándola, absorbiéndola y rearticulándola. El poder sólo puede alcanzar un dominio efectivo sobre toda la vida de la población cuando llega a constituir función vital, integral, que cada individuo apoya y reactiva voluntariamente…La función más elevada de este poder es cercar la vida por los cuatro costados y su tarea primaria es administrar la vida. El biopoder se refiere pues a una situación en la que lo que está en juego es la producción y la reproducción de la vida misma.
Si la vida es el objetivo fundamental del poder, es necesario que este abarque todos los aspectos de la sociedad, es indispensable que se inmiscuya en cada uno de los ámbitos que competen tanto en lo transcendental como a lo cotidiano, el Estado totalitario que todo lo ve y controla se vuelve una realidad, que se obnubila asimismo, pero también a sus dominados, generando este aparato funciones de unidad y cohesión necesarios para garantizar la estabilidad de la formación social que, según sea el caso, va creando su propia lógica, que incluso escapa de los propios agentes que “controlan” dicho aparato. Cuando los instrumentos coercitivos se desvanecen por su propia ineptitud, el control compensa esta ausencia con la generación de mecanismos que permiten el consentimiento legítimo de la población a dicha dominación, esto como resultado de la inserción profunda del biopoder que dio paso de una sociedad disciplinaria, a una sociedad de control:
En cambio, cuando el poder llega a ser completamente biopolítico, la maquinaria del poder invade el conjunto del cuerpo social que se desarrolla en su virtualidad. Esta relación es abierta, cualitativa y afectiva. La sociedad, absorbida dentro de un poder que se extiende hasta los ganglios de la estructura social y sus procesos de desarrollo, reacciona como un solo cuerpo. El poder se expresa pues como un control que se hunde en las profundidades de las conciencias y los cuerpos de la población, y al mismo tiempo, penetra en la totalidad de las relaciones sociales.
El desarrollo de las sociedades capitalistas cada vez más tendientes a la masificación de la población, de los procesos productivos, hizo que los esquemas de gobierno y de organización política fueran inoperantes de ahí que se necesitara transitar a nuevas formas de ordenación política:
…todo sucedió como si el poder, que tenía la soberanía como modalidad y esquema organizativo, se hubiera demostrado inoperante para regir el cuerpo económico y político de una sociedad en vía de explosión demográfica e industrialización a la vez. De manera que muchas cosas escapaban a la vieja mecánica del poder de soberanía tanto por arriba como abajo, en el nivel del detalle y en el de la masa.
Para el siglo XVIII la producción capitalista obligo a miles de campesinos a migrar del campo a la ciudad pauperizándolos e integrándolas a los grandes ejércitos de producción que necesitaba el modelo organizativo, que cada vez mas iba acelerando la producción y comercialización de las mercancías, en esa lógica era necesario construir en un primer momento sociedades disciplinarias: “a fines del siglo XVIII, tenemos una segunda adaptación, a los fenómenos globales, los fenómenos de población, con los procesos biológicos o biosociológicos de las masas humanas. Adaptación mucho más difícil porque implicaba, desde luego, órganos complejos de coordinación y centralización.” En este sentido Esposito aclarará esta visión de Foucault: “mientras que en la primera modernidad, la relación entre la política y la conservación de la vida, tal como ha sido establecida por Hobbes, todavía era indirecta, estaba filtrada por un paradigma de orden que precisamente se artículo a través de los conceptos de soberanía.”
Transición biopolítica e ideología
En el antiguo régimen, el gobernante en muchos casos sólo tenía funciones de representación, protocolo y homenaje, pero no de gobierno y para el siglo XVIII la afirmación del Estado-nación es su faceta “absolutista” y con ello la creación de intrincadas burocracias que pretenden regular con su racionalidad administrativa a las poblaciones que se hayan en su espectro territorial van a tener que construir las formas biopolíticas que después tomarían vida autónoma a fines del siglo XX, pero ¿Cómo se manifiestan estas estructuras biopolíticas? Se podría decir que “la importancia que ya al final del siglo XVIII adquieren en la lógica del gobierno, las políticas sanitarias, demográficas y urbanas marcan este cambio. Pero es sólo el primer paso hacia una caracterización biopolítica que penetra todas las relaciones en que está organizada la sociedad.”
En está lógica es necesario preguntarse ¿Cuales son las características del poder público desde la lógica del biopoder a partir del siglo XVIII? ¿Existe alguna evolución cualitativa de estas formas de control en un principio de índole sanitaria, estadístico, etcétera?
Lo que es un hecho es que el siglo XVIII se consolida el ascenso de la burguesía al poder y con ello el acelerado desarrollo del capitalismo, que tiene como primer objetivo eliminar las formas de producción precapitalistas y las prebendas del “antiguo régimen”, esto implicaba la creación de grandes centros urbanos, de enormes contingentes de individuos que garantizarán la mano de obra necesaria para la producción masiva y extensiva, entonces es necesario a su vez que las formas de control también se perfeccionarán. Aquí valdría la pena, antes de continuar con la conceptualización del biopoder, introducir el concepto y papel de la ideología como herramienta importante para reproducir la dominación, la enajenación y la alienación, en este sentido Althusser comenta: “En una sociedad de clases, la ideología sirve a los hombres no solamente para vivir sus propias condiciones de existencia, para ejecutar las tareas que les son asignadas, sino también para soportar su estado, ya consista este en la miseria de la explotación de que son victimas, o en el privilegio exorbitante del poder y de la riqueza de que son beneficiarios.”
La ideología es una serie de representaciones subjetivas y simbólicas que construyen la superestructura de una sociedad dada que comparte un conjunto de valores, usos, costumbres, que reproducen la dominación y explotación garantizando el status quo de una sociedad, ocultando las verdaderas causas y consecuencias de los fenómenos sociales, disfrazando la opresión de una clase sobre otra, además ayuda junto con otros elementos del biopoder a producir y reproducir mundos virtuales que actúan sobre el cuerpo y psique del individuo:
Marx concebía la ideología, así como las súper estructuras en general, partiendo del modelo “sujeto-real-enajenación”. El sujeto es desposeído de su esencia concreta en lo “real” partiendo de la objetivación ontológica del sujeto, la ideología constituye una proyección, en un mundo imaginario, de su esencia mixtificada, en suma, la reconstrucción “ideal” enajenante de su esencia, objetivada- enajenada en lo real económico-social
De esta manera la ideología se convierte en lo que llamará Marx “la falsa conciencia” que permite que lo seres humanos expliquen sus relaciones con el entorno y por lo tanto creen que son sus ideas las que determinan sus vidas, cuando en realidad son sus condiciones materiales las que deciden sus ideas y comportamientos. De ahí que Marx en las tesis de Feuerbach diga que: “El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.”
Si el mundo que se nos presenta como realidad es virtualidad, la vida misma se convierte en ideología “palpable”, es decir lo real nos parece ajeno, distante, extraño, lo virtual y la producción mental se convierten en nuestro “verdadero” mundo real, mismo que puede ser aceptado de manera consciente o no ya que depende de las necesidades individuales, aquí lo relevante es que ahora está virtualidad es controlada, equilibrada y verificada por los instrumentos biopolíticos que tratan de mantener niveles mínimos de congruencia organizativa tanto a nivel biológico, como de producción material, pero cuando este equilibrio se rompe, la mente humana y su cuerpo sufren daños, que lo vuelven inservible al sistema y por lo tanto es necesario curarlo o desecharlo según sea el nivel de daño que le haya sido provocado. Esto sin contar los efectos nocivos ocasionados por el proceso productivo y la escasez económica que afecta a la mayoría de la población global.
Así de esta manera la ideología es un sistema de representación, un rompecabezas que al estar unido es sumamente eficiente y congruente dando estabilidad a todo el conjunto social y por otra parte a la estructuración mental del individuo de ahí que Althusser señale que “la ideología comporta representaciones, imágenes, señales, etc., pero esos elementos considerados cada uno aisladamente no hacen la ideología: es su sistema, su modo de disponerse y combinarse los que les dan su sentido y función.” Por lo que podemos decir que la ideología como concepto es una aportación teórica para entender las construcciones virtuales del mundo moderno, es indispensable si se desea clarificar el proceso de aceptación de la dominación y de la explotación.
La biopolítica se puede caracterizar como una forma de regulación así como de reordenación del fenómeno de control político propio del mundo moderno y del contemporáneo, que cambia las maneras de relacionar el poder con las poblaciones que domina y organiza. El biopoder asume diversas estas estrategias dependiendo de la manera de hacerla transición de sociedad disciplinaria a sociedad de control. “El interés estará en principio, desde luego, en las previsiones, las estimaciones estadísticas, las mediciones globales; se tratará, igualmente, no de modificar tal o cual fenómeno generales, esos fenómenos en lo que tienen de global.”
Es necesario para el poder saber las tendencias de la población y tomar decisiones en cuanto a lo que afecta a la generalidad, pero sin que sea necesaria una intervención coercitiva, más bien tiene que ver con estímulos para que la población obedezca de manera consensuada o por efecto-reflejo:
Será preciso modificar y bajar la morbilidad; habrá que alargar la vida; habrá que estimular la natalidad. Y se trata, sobre todo, de establecer mecanismos reguladores, que, en esa población global con su campo aleatorio, puedan fijar un equilibrio mantener un promedio, establecer una especie de homeostasis, asegurar compensaciones; en síntesis, de instalar mecanismos de seguridad alrededor de ese carácter aleatorio que es inherente a una población de seres vivos; optimizar, si ustedes quieren, un estado de vida…
El cambio radica en el modo de percibir la forma de dirigir a los ciudadanos-súbditos comprendidos en las respectivas fuentes de poder, pero al igual que las poblaciones las condiciones de vida van cambiando, así es necesario que el Estado junto con sus aparatos jurídicos y administrativos se transformen hacia sociedades de control que modifican su actuar de manera global, si el individuo es lo importante en la sociedad disciplinaria, es la población el punto de partida para la sociedad de control:
… a diferencia de las disciplinas, no se trata de un adiestramiento individual efectuado mediante un trabajo sobre el cuerpo mismo. No se trata, en absoluto, de conectarse a un cuerpo individual, como lo hace la disciplina. No se trata en modo alguno, por consiguiente, de tomar al individuo en el nivel del detalle sino, al contrario, de actuar mediante mecanismos globales de tal manera que se obtengan estados globales de equilibrio y regularidad; en síntesis, de tomar en cuenta la vida; los procesos biológicos del hombre/especie y asegurar en ellos no una disciplina sino una regularización.
Regular para controlar es la nueva disposición biopolítica y estas regulaciones de las que habla Foucault serán la base para que a fines del siglo XXI se pueda construir el nuevo orden internacional llamado globalización, que utilizará estrategias propias del biopoder para mantenerse y expandirse por todo el mundo civilizado.
Para Deleuze las sociedades de control crearán instrumentos biotecnológicos con el fin de aumentar la disciplina, pero ya no en los espacios de encierro (prisión, hospital, escuela, la fabrica, etcétera), sino a través de mecanismos que no necesitan la presencia del policía, el capataz o el prefecto, lo interesante consiste en que el hombre será quien acepte de buena gana su nueva dominación:
En las sociedades de control, por el contrario, lo esencial no es ya una firma ni un número, sino una cifra: la cifra es una contraseña, mientras que las sociedades disciplinarias son reglamentadas por consignas (tanto desde el punto de vista de la integración como desde el de la resistencia). El lenguaje numérico del control está hecho de cifras, que marcan el acceso a la información, o el rechazo. Ya no nos encontramos ante el par masa-individuo. Los individuos se han convertido en “dividuos”, y las masas, en muestras, datos, mercados o bancos.
Mientras el hombre de la disciplina era un productor discontinuo y cuenta con mecanismos para escapar de dicha disciplina, el hombre de la sociedad de control continuamente se vuelve productor y reproductor del estado de dominación que se sustenta ya no en el castigar ´punitivamente, sino hundirlo mas en la virtualidad que incluso el ayuda a producir con sus actos cotidianos y excluirlo de la civilización.
El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado. Es cierto que el capitalismo ha guardado como constante la extrema miseria de tres cuartas partes de la humanidad: demasiado pobres para la deuda, demasiado numerosos para el encierro: el control no sólo tendrá que enfrentarse con la disipación de las fronteras, sino también con las explosiones de villas-miseria y guetos.
Sí, una nueva sociedad emerge, pero para Deleuze es mas injusta aun que la actual que parecía ser un poco mejor que los modos de producción esclavista y feudal, ahora los hombres se regirán por los estudios de mercados y demás instrumentos biopolíticos, se sabrá (o ya se sabe de hecho) las preferencias del consumidor/ciudadano con suma exactitud. El orden mundial actual constantemente le esta preguntando sobre su vida, gustos y preferencia, los individuos nos exhibimos como mercancía en las redes sociales del internet, las personas cada vez se relacionan mas fácil por redes virtuales que en persona, los niños y jóvenes pasan mas horas conectados a videojuegos que haciendo ejercicio tan necesario para sus cuerpos y mentes.
Conclusiones
Para Foucault el poder se debe revisar desde las relaciones del poder mismo y de ahí como este va construyendo la serie de e instituciones que le acompañan en su dominio. El revisar los conceptos de disciplina y control a través de mecanismos biopolíticos nos permite tener una visión mas amplia de lo que la teoría crítica actual nos pone sobre la mesa, que en ocasiones reduce el análisis a una simple lucha de clases, donde todo se explica de manera determinista, es sin lugar a dudas limitativo, la conceptuación de Foucault pretende establecer un vinculo multicausal de los fenómenos objetivos y subjetivos que sustentan al poder público y nos advierte como estas construcciones de índole somático se vuelven de índole abstracto o mejor dicho virtual, trasladando las funciones de regulación al propio individuo y dar con esto pie a la racionalidad tan promovida en la modernidad.
El mundo actual se ha tecnificado de manera por demás sorprendente, el ser humano se encuentra en un proceso de mercantilización extrema, es mercancía por un lado y consumidor compulsivo por otro, los instrumentos biopolíticos se han pasado del Estado a las empresas y comercializadoras de producto, los medios de comunicación señalan el camino que deben seguir los grandes contingentes poblacionales, ahora la vida humana es promovida, respetada y considerada como única y valiosa, sin embargo lo es sólo si adapta los valores promovidos por la globalidad, es importante la vida si está en el ciclo de reproducción del orden existente.
Una de las aportaciones mas importante de Foucault mas allá de sus análisis político- históricos, es que pone en duda a todo el sistema actual de cosas, mas allá de las visiones limitativas que ya he señalado, me parece también que el orden social está constituido actualmente por una serie de estructuras diversas y difusas que conforman la lógica del sistema global, pero a su vez no necesariamente actúan de manera consciente o predeterminada.
La dominación actual se basa en el control somático y psíquico de las personas, en sus pensamientos, acciones y hábitos de vida. El nuevo capitalismo dejo sus procesos de reproducción de capital para reproducir vida, que de cómo resultado un dominio imperceptible sustentado en el control económico y biológico de los individuos. De ahí se desprende que se puede observar como la sociedad actual sufre de una serie de patologías propias del modo de vida actual que al parecer pudieran tener una relación con la formas de descomposición social, estas van desde nuevas enfermedades que tienden a convertirse en epidemias, hasta patologías mentales que inutilizan al individuo para tener una vida plena y productiva o peor aun los vuelve agresores sumamente violentos de las personas que los rodean.
Las formas actuales que sojuzgan y dominan al hombre del siglo XXI, no aparecieron hace unos años, se podría decir que su presencia fue de la mano que el capitalismo, el cual (o por lo menos se empezó a gestar) surgió de la nebulosa “edad media” y fue tomando forma hasta llegar a las formas refinadas de dominación fáctica que controla no sólo las estructuras jurídicas y políticas de los Estados nación o de los organismos internacionales, sino que sobrepasa a estas formas de control llegando a consolidarse en la forma de la vida misma, que las sociedades de control han producido para someter al cuerpo y psique humana a las leyes del mercado y por ende a la explotación del hombre por el hombre.
El ser humano imbuido en la avalancha de información que ahora recibe por diferentes medios sensoriales se extravía, buscando una razón de vida la cual nunca encuentra, el mundo se vuelve relativo, la verdad ya no es una sino muchas, pero lo mas importante es que este poder que desea controlar y dirigir la vida se arraiga en las profundidades de la mente humana haciendo que el primer agente de la dominación sea el propio dominado y por otro lado este poder escapa también de la clase dominante y sus aparatos para convertirse en un poder autónomo, en el que todos los seres humanos son susceptibles de sus influjos.
Foucault trato de entender los mecanismos del aparato político para controlar vigilar y si es preciso castigar a las poblaciones, llego a la conclusión de que existe una necesidad del poder a controlar la vida y sus procesos somáticos-psíquicos.
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2. Althusser, Louis, La filosofía como arma de la revolución, Trad. Oscar del Barco et. alií, Siglo XXI Editores, México, D.F., 1974
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4. Beck, Ulrick, ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, respuestas a la globalización, Trad. Bernardo Moreno, Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1998
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6. Esposito, Roberto, Biopolítica y filosofía, Grama Ediciones, Buenos Aires, Argentina, s/f
7. Ferrer, Christian, (Comp.), El lenguaje literario, Tomo 2, Ed. Nordan, Montevideo, Uruguay, 1991
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15. Giorgi, y Rodríguez, (Comp.), Ensayos sobre biopolítica. Excesos de vida, Paidós, Buenos Aires, Argentina, 2007
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